Acné y microbiota cutánea
El acné es una enfermedad inflamatoria que tiene una relación directa con los microorganismos que habitan en nuestra piel. El Cutibacterium Acnes es una bacteria que forma parte de la microbiota normal de la piel y que se encuentra principalmente en las partes más sebáceas. Se alimenta de sebo y estimula a las glándulas sebáceas para que generen más, metabolizándolo y convirtiéndolo en ácidos grasos, que mejoran el efecto barrera y mantienen la hidratación en la piel.
Aunque su papel dentro del microbioma de la piel es positivo, puede contribuir a desarrollar infecciones como el acné. Sobretodo, cuando se da un sobrecrecimiento de la Cutibacterium Acnes debido al desequilibrio en el resto de géneros, cepas y especies que habitan en la piel.
El acné y el microbioma intestinal
Recordemos que la microbiota cutánea es la responsable de la salud y el aspecto de nuestra piel, tal y como muestran numerosos estudios científicos llevados a cabo recientemente. Además, dichos estudios muestran que también hay una relación directa entre las enfermedades inflamatorias de la piel y la microbiota intestinal.
Los malos hábitos alimentarios producen una traslocación bacteriana (destrucción de bacterias del intestino) que provocan una permeabilidad de éste para los patógenos, generando una inflamación sistémica de bajo grado en sangre que acaba provocando enfermedades, entre ellas las inflamatorias cutáneas como el acné.

¿Cómo ayudar a las pieles acneicas?
Debemos actuar en dos ámbitos:
1. Cuidar nuestra microbiota intestinal.
- Consumir alimentos prebióticos (alimento para las bacterias de la microbiota, que se alimentan de la fibra que no digerimos). Como cereales integrales, verduras, legumbres y frutas.
- Consumir alimentos fermentados (Kéfir, yogur, chucrut, kombucha,..…), que aportarán una mayor diversidad a la microbiota intestinal.
- Evitar abusar de los alimentos ultraprocesados.
- Evitar una ingesta excesiva de azúcares.
- Incluir grasas saludables (Omega-3 procedente de pescado o grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva virgen extra) y evitar el consumo excesivo de grasas saturadas.
- Mantener una buena hidratación. Beber suficiente agua.
- Consumir antibióticos solo cuando haya una prescripción médica.
- Evitar el consumo de alcohol.
- Evitar el consumo de tabaco.
2. Cuidar nuestra microbiota de la piel.
- Evitar productos con ingredientes comedogénicos, ya que obstruyen los poros. Los más habituales son el aceite de coco, la manteca de cacao, lanolina (producto procedente de la oveja) y aceites minerales.
- Evitar cambios bruscos de temperatura.
- Utilizar agua tibia para limpiar la piel. Una temperatura elevada o un contraste muy frío pueden afectar a las bacterias residentes en nuestra piel.
- Hacer una rutina de cuidado de la piel constante (dos veces al día: mañana y noche), pero de forma sencilla.
- Utilizar limpiadores muy suaves, que respeten el Ph ácido de la piel. Los tensioactivos agresivos (principalmente sulfatos) son uno de los principales enemigos de una microbiota cutánea sana.
- Realizar entre una y dos exfoliaciones suaves por semana (en función del tipo de pìel) con exfoliantes físicos, no químicos.
- Utilizar siempre protección solar durante el día. Incluso en invierno y aunque no nos expongamos directamente al sol. Utilizar protectores solares que cuenten con protectores físicos (no químicos) pero que no sean nanomateriales (ya que pueden penetrar en la piel).
- Utilizar cosméticos que NO contengan conservantes. Para la conservación de las emulsiones cosméticas es necesaria la adición de conservantes que eviten la proliferación de bacterias. Dichos conservantes afectan a todas las bacterias, incluso a las buenas que tratamos de proteger en nuestra flora cutánea. En Fermentaris disponemos de un listado alfabético de conservantes para que se puedan identificar. Algunos de ellos (sintéticos) pueden actuar como disruptores hormonales.
- Evitar cosméticos de Ph alto (alcalinos). Especialmente presentes en limpiadores, jabones, productos de cuidado capilar y productos para pieles con problemas.
- Evitar productos que contengan fragancias con una dosificación alta, ya que también desequilibran la flora natural de la piel, generando irritación e inflamación.

Ingredientes fermentados en cosmética
Los ingredientes fermentados en cosmética son clave para ganar al desequilibrio de las bacterias residentes, ayudando a mantener la diversidad de las bacterias beneficiosas. Además, ayudan a mantener el Ph ácido para conseguir una colonización bacteriana estable.
Aliarse con estos microbios es dar el paso hacia una piel resistente, sana e hidratada.
Los productos Fermentaris® ayudan a mantener el microbioma natural de la piel, reportando una mayor diversidad y un sistema microbiológico más sano. Aportan ácidos orgánicos, enzimas y metabolitos bioactivos. Reducen el tamaño molecular de algunos activos, mejorando su absorción. Nuestros productos son vegetales y no contienen conservantes.
Rafael Dueso. Cosmetólogo con más de 30 años de experiencia en la producción de materias primas vegetales de uso cosmético.
Bibliografía consultada:
– “The Skin Microbiome Manual”. Autores: Antti Lauerma, Nanna Fyhrquist, Howard. I. Maibach, Bernhard Homey. Ed. 2025.
“La microbiota intestinal y tu piel inflamada” – Eje entero-cutáneo. Autor: Dr. Vicente Navarro. Ed. 2024
“The Amazing Word of the Skin-gut axis”. Autor: Marcelline Goyen. Ed. 2024.