
Mantener una microbiota cutánea sana
En anteriores blogs hemos visto la importancia de una microbiota saludable para el cuidado de nuestra piel.
Una microbiota cutánea sana:
- Regula el Ph de la piel entre 4,5 y 5,5 y mantiene el manto ácido de ésta.
- Actúa de barrera frente a microorganismos no deseados, compitiendo con ellos e impidiendo su crecimiento excesivo.
- Ayuda a la respuesta inmunológica, generando señales a las células del sistema inmunitario.
- Evita la inflamación de la piel.
- Colabora en la síntesis de nutrientes esenciales para las células de la piel.
- Mantiene la hidratación de la piel.
- Determina cómo de rápido mostramos señales de envejecimiento.
¿Qué hábitos nos pueden ayudar a mantener sana la flora bacteriana de la piel?
- Evitar cambios bruscos de temperatura.
- Utilizar agua tibia para limpiar la piel. Una temperatura elevada o un contraste muy frío pueden afectar a las bacterias residentes en nuestra piel.
- Hacer una rutina de cuidado de la piel constante (dos veces al día: mañana y noche), pero de forma sencilla.
- Utilizar limpiadores muy suaves, que respeten el Ph ácido de la piel. Los tensioactivos agresivos (principalmente sulfatos) son uno de los principales enemigos de una microbiota cutánea sana.
- Evitar productos “anti-bacterianos”, especialmente presentes en jabones.
- Realizar entre una y dos exfoliaciones suaves por semana (en función del tipo de pìel) con exfoliantes físicos, no químicos.
- Utilizar siempre protección solar durante el día. Incluso en invierno y aunque no nos expongamos directamente al sol.
- Utilizar protectores solares que cuenten con protectores físicos (no químicos) pero que no sean nanomateriales (ya que pueden penetrar en la piel).
- Utilizar cosméticos que NO contengan conservantes. Para la conservación de las emulsiones cosméticas es necesaria la adición de conservantes que eviten la proliferación de bacterias. Dichos conservantes afectan a todas las bacterias, incluso a las buenas que tratamos de proteger en nuestra flora cutánea. En Fermentaris disponemos de un listado alfabético de conservantes para que se puedan identificar. Algunos de ellos (sintéticos) pueden actuar como disruptores hormonales.
- Evitar cosméticos de Ph alto (alcalinos). Especialmente presentes en limpiadores, jabones, productos de cuidado capilar, productos para pieles con problemas y desodorantes.
- Evitar productos que contengan fragancias con una dosificación alta, ya que también desequilibran la flora natural de la piel, generando irritación e inflamación.
- Evitar productos con ingredientes comedogénicos, ya que obstruyen los poros. Los más habituales son el aceite de coco, la manteca de cacao, lanolina (producto procedente de la oveja) y aceites minerales.
Mantener sanos a los bichitos buenos que tenemos en la piel, es una labor apasionante que resulta ser agradecida, ya que el resultado que muestra la piel no solo se puede ver, sino que también se puede sentir.
Rafael Dueso. Cosmetólogo con más de 30 años de experiencia en la producción de materias primas vegetales de uso cosmético.
Bibliografía consultada:
- “Skin-Gut-.Breast Microbiota Axes”. Editor: Lorenzo Drago. Ed.2021.
- “La microbiota intestinal y tu piel inflamada” – Eje entero-cutáneo. Autor: Dr. Vicente Navarro. Ed. 2024
- “The Amazing Word of the Skin-gut axis”. Autor: Marcelline Goyen. Ed. 2024.
- “The Skin Microbiome Manual”. Autores: Antti Lauerma, Nanna Fyhrquist, Howard. I. Maibach, Bernhard Homey. Ed. 2025.
- “La Extraordinaria vida de la piel” Editorial gepPlaneta. Autor: Monty Lyman. Ed. 2021.